miércoles, 5 de mayo de 2021

 

MIS 365 POETAS DE TODO UN AÑO

192,- Isabel Castaño

El límite

Cuando las escalerillas empezaban a rebosar, el alguacil bajaba hasta el colector y daba la voz de alarma: de nuevo un ángel taponaba el desagüe del límite.
Nunca decíamos mar. Preferíamos llamarlo así, limite, negándole el nombre, como si con ese gesto tan primario quisiéramos castigarlo por tantos muertos a su costa. Los llamábamos ángeles, y cada vez que el alguacil avisaba bajábamos a ver al que habían devuelto las olas. Siempre aparecían con la cara vuelta hacia la tierra, como si se avergonzaran de su intento baldío.  Con cañas retirábamos las ovas embreadas de su espalda y dejábamos al descubierto sus alas sucias y rotas. Después le dábamos la vuelta y era ahí, en sus hermosos anegados, donde el maldito límite nos mostraba, una y otra vez, el abismo y la turbiedad que nos separaba del mundo.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario