domingo, 28 de febrero de 2021

 

MIS 365 POETAS DE TODO UN AÑO

125,-LEÓN FELIPE

Vencidos

Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar…

Y ahora ociosa y abollada
va en el rucio la armadura,
y va ocioso el caballero,
sin peto y sin espaldar…
va cargado de amargura…
que allá encontró sepultura
su amoroso batallar…
va cargado de amargura…
que allá «quedó su ventura»
en la playa de Barcino, frente al mar…

Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar…
va cargado de amargura…
va, vencido, el caballero
de retorno a su lugar.

Cuántas veces, Don Quijote,
por esa misma llanura
en horas de desaliento
así te miro pasar…
y cuántas veces te grito:
Hazme un sitio en tu montura
y llévame a tu lugar;
hazme un sitio en tu montura
caballero derrotado,
hazme un sitio en tu montura
que yo también voy cargado
de amargura
y no puedo batallar.
Ponme a la grupa contigo,
caballero del honor,
ponme a la grupa contigo
y llévame
a ser contigo pastor.

Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar…

 

sábado, 27 de febrero de 2021

MIS 365 POETAS DE TODO UN AÑO

124,-LOLY HIDALGO


Los dioses tampoco fueron felices


No fui para buscar en la mañana gélida
el tiempo perdido. Ni siquiera, en la luz cenital
abrió mi mente el más lógico juicio.
Imposible definir la causa,
mis ojos, sin sentido de la realidad.
Era una sensación extraña, un cierto desvarío.
¡Si hubiera algo que guardara pleno sentido!
¡Ta heladas las palabras de un dominio claro!
-En la deshabitada ágora, fría, sin apenas luz-.

¿Qué causaba esa negación dolorida?
-Amarilleaba el tono y se volvía desvaído-.
Si tuvo esplendor, controversia filosófica,
duro golpe, en la oscuridad lo había perdido.

¿Cómo encontrar la ruta de tan oscuro sueño?
Pregunto a la clepsidra, la fuente, toda agua.
El agua en armonía protegida por muralla,
a veces, su exactitud cambiaba y se confundía.

¿Y en las cráteras? Cuyo vino tinto se mezclaba
con el líquido elemento primitivo. Transparencia
de rojos únicos y ondas concéntricas.
¿Acaso, sus tonos, iban hacia la luz cristalina?

¿Qué decir de los pasos interminables?
-¡Laberintos! Cámaras oscuras, misteriosas-.
¡Ay, si aun los espejos fueran de oro bruñido…!
-¿Y qué de los aurigas? Los dioses que cortaban
los vientos a latigazos… Zigzagueaban, ¡los chasquidos!

¿Y las níveas doncellas de los bosques de olivo?
-Con el manto bordado de la divina Atenea-.
El Cortejo de las Panateneas hacia el templo
-entre los rayos del Sol fúlgido-.

 

jueves, 25 de febrero de 2021

                                           MIS 365 POETAS DE TODO UN AÑO

123,-JOSÉ DE ESPRONCEDA

La canción del pirata

Con diez cañones por banda
Viento en popa a toda vela
No corta el mar si no vuela
Un velero bergantín

Bajel pirata que llaman
Por su brabura el temido
En todo el mar conocido
Del uno al otro confín

La luna en el mar riela
Y en la lona gime el viento
Y alza en blando movimiento
Olas de plata y azul

Y ve el capitán pirata
Cantando alegre en la popa
Asia a un lado, al otro Europa
Y allá a su frente Estambul

Navega velero mío
Sin temor que ni enemigo navío
Ni tormenta ni bonanza
Tu rumbo a torcer alcanza
Ni a sujetar tu valor

Veinte presas hemos hecho
A despecho del inglés
Y han rendido sus pendones
Cien naciones a mis pies

Que es mi barco mi tesoro
Que es mi dios mi libertad
Mi ley la fuerza y el viento
Mi única patria la mar

Allá muevan feroz guerras
Ciegos reyes, por un palmo más de tierra
Que yo tengo aquí por mío
Cuanto abarca el mar bravío

A quien nadie impuso leyes
Y no hay playa sea cualquiera
Ni bandera de esplendor
Que no sienta mi derecho
Y de pecho a mi valor

Que es mi barco mi tesoro
Que es mi dios mi libertad
Mi ley la fuerza y el viento
Mi única patria la mar

A la voz de barco viene
Es de ver como bira y se previene
A todo trapo escapar
Que yo soy el rey del mar

Y mi furia has de temer
En las presas yo divido
Lo cogido por igual
Solo quiero por riqueza
La belleza sin rival

Sentenciado estoy a muerte
Yo me rio, no me abandoné a la suerte
Y al mismo que me condena
Colgaré de alguna antena

Quizá de su propio navío
Y si caigo ¿qué es la vida?
Por perdida ya la dí
Cuando el yugo del esclavo
Como un bravo sacudí

Son mi música mejor
Aquilones el estrépito y temblor
De los cables sacudidos
Del negro mar los bramidos

Y el rugir de mis cañones
Y del trueno al son violento
Y del viento al rebramar
Yo me duermo sosegado
Arrullado por el mar

Que es mi barco mi tesoro
Que es mi dios mi libertad
Mi ley la fuerza y el viento
Mi única patria la mar

 

 

miércoles, 24 de febrero de 2021

 

MIS 365 POETAS DE TODO UN AÑO

122,-Mª José Fernández Sánchez


Arrullo de luz y sombra

“Humilde planta del bienaventurado Padre Francisco”.

¿Es la Tierra que gira, gigante;
arcoíris de estuco almendrado?

Aparece en mis sueños, radiante,
y se oculta en su espejo, olvidado.

El fulgor de la tarde cayendo…,
a la sombra me mira aquel pájaro;
lo recuerdo en un prisma de asombro,
su poder de vigía, el milano.

En arroyo –de luz- cristalino,
vi parir a una flor primeriza,
y a las hierbas que verdes se ocultan
de envidioso mirar de soslayo.

Es mi Tierra que gira inocente,
arcoíris de estuco almendrado.

En el cielo no existe pobreza
ni reside encontrado egoísmo;
si en tu vida no hay esperanza,
no exasperes y busca el camino:

Allí el pájaro ofrece su trino,
se perfuma con su albor primero:
sol los ángeles que besan el cielo,
entonando sus coplas de niños.

La bondad es un signo, e innato:
el estigma de amor que florece,
en el alma que blanca llevase,
clara flor, tan divina de mayo.

¡Es mi Tierra que gira, radiante,
arcoíris de estuco almendrado!



121,-ENRIQUE DIEZ-CANEDO


Mar pagano


La voz del mar es un clamor de furia,
de paroxismo. En el temblor del agua,
con espasmos de amor y de lujuria,
tal vez un mito divinal se fragua.

Líquidas trallas baten los cantiles;
y es tan tremendo el ímpetu que azota
los peñascos austeros y seniles,
que su masa en esquirlas salta rota.

El sol es como un ascua. Es un glorioso
pastor; desde los cielos deslumbrantes,
guía un blanco rebaño milagroso
de magníficas olas espumantes.

Mar, ¿qué quieres? Acaso en esta ruda
contienda, en este rebramar sonoro,
va a surgir otra vez, blanca y desnuda,
de entre tus olas Afrodita de oro,

y esas torsiones ásperas, supremas,
son del nuevo prodigio las señales?
¿O quieres, de tu azul, fundir dos gemas
para sus claros ojos inmortales?