105,-Alfonso Albalá Cortijo
Versos para la tierra madre
Esta es mi tierra, tierra
madre, Extremadura,
árida tierra, seca, reseca, tierra dura,
tierra si horizontes, horizontal llanura
que da a mi angustia vertical, ansia de altura.
es más duro, más recio que el suelo castellano,
este largo, ancho, infinito yermo llano
que hacia el señor eleva –mi Dios no está lejano-
este corazón mío, que es mío y es cristiano.
Tierra con mies sedienta y barbecho en el estío
es mi páramo, austero y estéril, baldío.
Mi tierra es esta tierra que da a los hombre brío,
igual que a sus encinas, negando cauce al río.
Madre que ha de quedarse en esta tierra mía,
tierra como mis versos, que morirán un día,
tierra como una estrofa de cuaternaria vía,
amo la infinitud de tu monotonía.
No hubo un señor antaño que no fuera guerrero,
el capitán tenía misión de misionero;
soñaba en las Españas el pobre terruñero,
y un santo de mi tierra se fue a Roma romero.
Hogaño, solo quedan, borrosos, los caminos,
un encinar sombrío con huellas de merinos,
hay un regato amargo que muele en los molinos…
Sobre un erial, sin nombres, dan sombra algunos pinos.
Y aun llevo yo en mis venas la sangre de un hidalgo
que antaño tuvo tierras y hogaño tiene un galgo;
con este can enjuto, desde mi torre, salgo
a ver morir las tardes por verme morir algo.
Cuando el pasado lleva mis solas soledades
-pabellón de la Historia humeante de saudades-
mi tierra acaso engendre en mí estas ansiedades,
la angustia que levanta, a Dios, mis mocedades.
La nueva carne espero sobre esta tierra dura:
te dejará la muerte mi tierra en su llanura.
Seré paisaje un día de la Alta Extremadura,
y así daré a mis hijos la misma sed de altura.
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