domingo, 31 de enero de 2021

MIS 365 POETAS DE TODO UN AÑO

98,-Teresa Jaraquemada Pérez de Guzmám

Tierra adentro

Cuando amanezco en estas sierras siento
cuan tranquila y feliz está mi alma,
disfrutando del sol y el aire en calma,
paseando por el campo a paso lento.

El aire huele a hierba, sopla el viento
moviendo las encinas y las jaras,
el arroyo repleto de agua clara
nos da frescor y calma a los sedientos.

Tierra recia de recios extremeños,
mujeres y hombres fajados en sudores,
pueblo que jamás ceja en su empeño.

Hombres de tierra adentro, labradores,
profesionales en cualquier desempeño
gente de bien, bravos conquistadires.

 

sábado, 30 de enero de 2021

MIS 365 POETAS DE TODO UN AÑO

97,-JOSÉ MARÏA COMBREÑO

Última noche en Sodoma           

No me lo reproches.

Además,
¿quién sino tú me enseñó la costumbre
de dejar siempre unas nueces
y un poco de vino caliente sobre el mantel?
¿Quién sino tú ponía sábanas limpias
en la habitación de los invitados,
a pesar de que nadie, lo que se dice nadie,
podía llamar a la puerta a tales horas?
¿Quién sino tú?

Así que, por favor, deja de repetir
que debo darme prisa,
que para qué me entretengo en hacer todo esto
si sé que no voy a volver.

Aún no ha amanecido.
Aún me queda algo de tiempo,
lo presiento,
para regar la higuera del jardín
con la paciencia con que tú solías,
para dar de comer a los perros.

Fíjate.
Fíjate en lo quieta que está
el agua del estanque.
En la manera que tiene
de aceptar su destino
de océano triste
cubierto por la hojarasca.
Fíjate.
El lugar de la devastación
ha de ser algo semejante
a esas sillas de mimbre
olvidadas por descuido bajo la tormenta.

No, no me lo reproches.
¿No entiendes que es preciso
que todas las luces de la casa
permanezcan encendidas?
¿No entiendes que sólo así,
cuando por última vez vuelva el rostro
desde el último recodo,
me marcharé convencido
de que en efecto hubo una ciudad?

Y será esta ventana lo que brille a lo lejos.
Mientras dure el aceite en las lámparas.
Y resultará sencillo creer que tú me esperas
detrás de su indolencia.
Que me pedirías que entrase
como si hiciese mucho
que estuvieras esperando
y me lavarías los pies en silencio.

Y es que aún no ha amanecido.
Y es que aún puedo pararme a coger
unos cuantos higos verdes por el simple deseo
de notar la quemazón de mi esqueleto
entre la inercia de las sombras.

Así que, por favor, deja de repetir
que debo darme prisa,
que para qué me entretengo en hacer todo esto

si sé que no voy a volver.

A fin de cuentas,
tampoco sé cómo comprenderé,
qué cambio en el color
del agua o qué chirrido
de nubes restregándose
me indicará que he llegado
por fin.

Y tú eras quien insistía,
acuérdate,
en que los preparativos de un viaje,
aunque lo parezcan,
no son las corbatas ni los pocos libros
que uno decide meter en la maleta.

 

jueves, 28 de enero de 2021

MIS 365 POETAS DE TODO UN AÑO

96,-Teresa Núñez González

Deja que venga el mar

Deja que venga el mar.
Que rompa los osarios donde los ojos mecen uvas y vientos,
y la carne se compre una apariencia de espinas, y de peces,
y de jacintos rojos.

Qué será la realidad de ese mar, que hoy nos pregunta el instante,
se detiene en la lengua como palabra usada
o descubre el motivo de las luces.
Qué extraña, profunda, armoniosa seguridad tiene el mar
cuando espera en los pies de los acantilados
a que lleguen los muertos.

Yo quisiera escribirlo en la página oculta de mi vientre,
en el espacio de las predicaciones,
en la mano cerrada sobre la sal del tiempo
donde un desconocido barco se subleva, gira y desobedece.
Allí, desde el estrépito  sin retorno posible,
hundiéndome azul, insomnemente tarde,
levantarse y huir. Caminar. Correr, correr a veces,
porque será la voz un fuego tibio de campanas.
Allí sembrar y desembrar la infancia como lucha irredenta,
acompañar el día con un papel en blanco.

Si, es un agotador camino
y ya no hay que soñar. El sol no arde.
La ropa no precisa de corrección ni ojal.
Abandonada, bebe
en los pantanales de la piel un halda negra.
La mano se difunde con la fatiga propia del espejo.
Las encías digieren un sobrenombre que ha dejado de ser
y sabemos que el agua puede parecerse a los violines.

Allí, desde ese cuerpo, ese túnel de sangre que nos busca,
ese espermatozoide ácido que de miedo,
¿no será la pureza un pacto de verdugos que encadene la noche?
¿No han de volver los navegantes con los pies mojados y el cráneo a la deriva?

Deja que el mar enfríe las cenizas,
barra los esqueletos de las algas, las huellas en la arena,
y derribe los muros, las alfombras.
Que el mar lleve el madero hasta la orilla.
Y si perduran la desnudez y los pájaros,
si todavía la luz tiene la espalda má delgada y transparente
que una copa de ron,
no esperes más.
Y canta.

 

miércoles, 27 de enero de 2021

MIS 365 POETAS DE TODO UN AÑO

95,-José María Bermejo

A labio armado

En rubio bandidaje
me pareció mortal asalto a labio armado las mil bocas
escribo
amor
pongo furias al tacto
y me respira tal desde que he sido
qué violación de fondo
si entro a fuego me aloco sufro a mares
y me retengo par en lo más trino
oh ved como me nievan
más lutos
más
más lutos
los ijares lentísimos del ansia
en qué azulejo inmenso
escarbo herido vuelo sobre qué tarde ahijada
solísimo
te amo