MIS 365 POETAS DE TODO UN AÑO
73,-Eugenio Martín Gallardo
¡Benditas encinas!
La tuve en mis brazos, mientras
quiso amor
vistiendo el deseo solo con caricias,
bajo aquella encina plantamos jadeos
y esa tarde tuve en su cuerpo otra vida.
Una encina fue… nuestro fiel testigo,
cuando a su pelo, lleno de rocíos,
yo le di consuelos, y ella a mi…, cariño.
¡Fue bajo una encina, de mi Extremadura,
muy cerca del río…!
Mientras nuestros besos, vestidos de fuego,
cayeron al suelo por el horizonte
de nuestras miradas, cansadas de amarse,
sonaron violines, que tocaba el aire,
tiernas melodías, que yo siendo amante,
entregué a sus ansias, cual ramo de rosas,
que me prestó el cielo, por enamorarme.
¡Fue bajo una encina, de mi Extremadura,
muy cerca del río…!
Su cuerpo agostado y lleno de mimos,
su ilusión a punto…, del color del lirio,
y mi cuerpo ardiendo en sus ojos tiernos,
roja flor de adelfa…, sonrisas…, suspiros…
Ahora que los años
le van regalando la flor del almendro
a nuestros cabellos
quisiera vivir, de nuevo el recuerdo.
Hoy quiero pintarte de color de luna,
con la tela azul, que le corté al cielo,
y llenarte de besos,
hasta que tus labios sigan siendo rojos,
igual que mis sueños.
Quiero entregarte esta noche,
junto a nuestro amor,
de nuevo un “te quiero”,
para ir recogiendo piropos
que en mi alma crecen, por ser extremeño…
Montaremos, tú y yo, en una estrella,
galoparemos a escondidas de la luna,
en un alazán, de nieve, por el cielo,
y estando desnudos de envidias y llantos,
sin que se nos pierda ni un solo deseo,
crecerán de nuevo,
a la puerta de tu boca, mis besos.
Cuando la madrugada inunde tu cama,
nos taparemos con la aurora,
y como amantes que somos
nos tenderemos en invierno…,
¡por camino…!
y en los días de verano…
¡como sombra!
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