MIS 365 POETAS DE TODO UN AÑO
194,-TERESA VÁZQUEZ VICENTE
Confesionario
Es peligroso
pespuntear tu nombre en insólitos brazos:
no siempre
son leves esas voces.
Sus colores arcaicos apuntan como jueces
y quedas
momentáneamente envuelto en futuro.
Entonces
el porvenir preguisado con derecho
-por uno mismo-
se te agosta en manos ajenas:
Mas el pasado:
Aquel regalo incluido en las primeras heladas.
Aquel otoño, ahora mínimo.
Aquel millar de mejillas besadas…
El pasado pierde vínculos.
Me dan miedo los títulos
que incluyen derecho a verbo de Dios.
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