MIS 365 POETAS DE TODO UN AÑO
292,-MIRTA ROSENBERG
El arte sería tocarte, un invento,
insignificante si el olvido lo demora. Lo siento
porque es ahora estallido de la rosa
presurosa del instante,
extraviada en el jardín
y de vuelta por el sin fin
de las horas transcurridas: una… dos… tres…
Si te toco, ¿cómo es? Hay lo mucho de lo
poco, digo;
el beso, el exceso del miraje y… ¿puede ser, ahora sigo,
el encaje de tu aliento
en el reloj del oleaje? Atravieso
los celajes, el fervor, las profecías (¿el amor?
¿no será la porfía de la “máquina de dolor”?)
y llego acá: “El arte sería tocarte”. Silencio. No
confundo confeti con maná
pero igual estoy perdida
entre viejas cartografías de la ruta de la seda
y la pasión como centro. ¡Ah corazón, me
decía,
explícate como yo, que estoy adentro
de un cuerpo
y sin embargo con vida!
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