MIS 365 POETAS DE TODO UN AÑO
329,-EMILIO DÍEZ-PINÉS HERNÁNDEZ
Sin respuestas
He preguntado a la arena del
desierto
si ha visto marchitarse la luna
y no me ha respondido.
He preguntado a los caminos y a los espejos
si han visto la mirada celeste de mi madre
y no me han respondido.
Entonces, las palmeras me preguntan
el porqué de mi desolación.
Y no les supe responder.
después pregunté a la llama
si puedo tocarla sin quemarme.
Pregunté a las piedras inanimadas
si algún día se ablandarán.
Y las piedras se burlan y me preguntan
por qué me enamoro
y por qué pretendo respirar sin aire.
Pero no pude responder tampoco.
Y ante el silencio angustioso,
me domina la desesperanza y la desesperación.
Pero, ¿por qué no puedo ver de nuevo
los azules ojos de mi madre?
¿Por qué no se marchitan los astros,
y sin embargo sí se marchita la rosa?
tan bella e indefensa…
¿Y por qué me abraso al tocar la llama,
tan hermosa y atrayente?
¿Por qué necesito cada vez más aire
para respirar?
Entonces, me decido a razonar
y ahora entiendo que el ser humano
es el culmen de la imperfección.
Pues ni filósofos ni doctores, ni pensador alguno,
alcanzan a explicar el porqué
de la eterna dureza de las piedras,
y porqué los astros siempre reaparecen
y no así las rosas.
Ni el motivo por el que no volvemos aver jamás
a los que murieron, tan queridos
y tan eternamente añorados.
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