MIS 365 POETAS DE TODO UN AÑO
352,-ISABEL PÉREZ GONZÁLEZ
Es él –y nadie más- quien hoy me llama
a cosechar los campos de cerezo
desde la desazón de la distancia
que alagan las bocinas de los barcos.
Y colmo el pebetero del incienso
para regar la cumbre de la noche
con esencia de mirto y albahaca
mientras tinto de añil la mecedora
y bailan los naranjos en la hoguera.
Es él –y nadie más- quien desentraña
las conchas enterradas en el huerto
y sesga la armonía de la noria
con mascarón de proa en la almenara.
Ya he abierto la espita a los barriles
-donde vinos y horas se avejentan
con madres que arrastraron los océanos-
por ver si en la bodega se alumbraran
las alquimias de sus transmutaciones.
Pues no descifra el cielo la sequía
del verano que al pie de los almendros
apagaba la sed de las acequias
ni encuentro en los trigales ventolera
que evoque los desordenes del mar
con perfección mayor que sus costumbres.
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