MIS 365 POETAS DE TODO UN AÑO
51,-Francisco Gálvez Inchausti
El laberinto
Probad a soltar poemas sueltos
en cualquier tipo de habitáculo
que la soledad posea como propio.
Sin duda se sentirán a gusto.
Correrán gozosos demoliendo
todo lo poco, poquísimo,
que hallen a su paso.
Vivarachos estirarán
sus garabateados miembros
rogando licencia
para proseguir su danza
descaradamente insulsa.
Por descontado doy
que conocéis
lo somero de su euforia.
La soledad es un ser extremadamente arisco:
tiene ojos de Radio Nacional
y labios de noche en vela;
come sillas, complejos, escritos,
y gusta de especial manera de los versos,
aunque no los digiere (pura gula);
luego del festín acostumbra a defecarlos.
Es seguro que entonces
habréis de utilizar la papelera para ellos
con un cierto sentimiento de culpa.
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