viernes, 25 de diciembre de 2020

 

62,-Isabel Blanco Ollero

Luchadoras de seda

 

Tienes que verlas, ausentes de voces,
rostro abajo y huérfanas de luz.

Tienes que verlas, apesadumbradas, temerosas, ciegas.
Como animales amputados, trabajan el juramento de madre.

Heridas de muerte, arañan las noches. Todas ellas sienten las uñas
de su llanto híspido. Tienes que verlas.

Con la atadura de un nuevo amanecer, se acarician el vientre abierto,
no encuentran nada, nada… como si la hija nunca hubiese existido.

Se levantan como aguas desnudas y se visten de piedra.

Tienes que verlas, ni un mísero soplo materno
en la boca consumada y en el dolor de madera y labios.

Y maldito bailarín de lengua oscura, en su negra danza
rasgó la suave carne. La hija muerta y ellas vivas.

En continentes de silencio se acarician el vientre abierto,
no encuentran nada, nada…como si la hija nunca hubiese existido.

Pero sí en su abrazo roto, hondo destello

de certidumbre y locura. Luchadoras de seda.

Como animales amputados, trabajan el juramento de madre.

Tienes que verlas, tienes que verlas.

Son el dolor del mundo.

 

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