viernes, 25 de junio de 2021

MIS 365 POETAS DE TODO UN AÑO

242,-ANA DOLORES VERDÚ DELGADO

Kuna

La enfermedad es una tristeza ensimismada
que solo busca destacar,
es la alegría herida por un desengaño endémico,
es el quejido trastornado de una esperanza cansada.

Estoy enferma porque me duele mirar el puerto
y no siento la paz ni entiendo  el murmullo de los barcos
que no pretenden dañarme.
Estoy enferma porque me cuesta respirar en la playa,
prefiero el humo de los bares
flotando en medio de animales desesperados.

La belleza moribunda se me desborda,
se me transparenta el alma,
orgullo imbécil el que tú sientes
de poder tocarla… vestirla… momificarla,
ingenuo placer el de destrozar lo bello,
el hacer patológico lo natural,
encadenaste el deseo al impulso de matar,
ensuciaste mi soledad,
es tu cima mi dolor,
tu aspiración mi desconsuelo.
Se me desborda el amor
desangrándome el labio,
se me apagan los ojos
con tu imagen aun golpeándolos.
Se me desborda el dulzor
como a ti la necesidad misógina de arrancármelo,
y me alegro,
pues no merecen otra cosa los chivatos.

Quererte y perderme,
como el hereje que prepara su hoguera,
ese ha sido mi orgullo sano.

Mi enfermedad es una tristeza ensimismada
desde hace cien mil años…

mi cuerpo, abrazo de fuego maldito por los hombres,
peligroso y maternal
lugar donde respiran y bailan todas las mujeres del mundo,
trofeo, presa, arte, tierra,
fetiche de los espíritus,
espacio donde tus errores florecen
convirtiéndome en hambrienta drosera,
mi alma, risa que se confunde en una orgia de llantos,
grito alucinado por un beso narcótico,
niña que sale, buscona de otras almas,
caliente… ingenua…
diosa a la que fui infiel con un dios extraño,
guerrera cariñosa que cambió el hacha por unos ojos rasgados
y que adorna su gloria con cicatrices,

mi conciencia, recuerdo en el tam-tam en el atardecer del poblado,
victima, esclava, traidora, tirana,
destino de altares del peregrino,
candado, dique, estatua, nicho,
olvido imperdonable del Plan Eva,
molesta luz descubriendo un sótano de ideas,
discípulo que calla y otorga,
maestro en el exilio,

mi sexo, generoso rey que va buscando desprotegidos
secretamente aterrado por su envidiosa corona,
punto donde descarrila mi atención
de la cría al macho, del adulto al niño,
yo soy madre y tú eres hijo
y porque no lo entiendes te acojo
y dejo que tu dolor se acumule
desde mi sexo hasta las entrañas del mundo.

Estoy contenta,
siento tu ira recorriendo mis venas como si fuera vino
y no puedo escuchar ni entiendo tu estrambótico lenguaje,
ese ignorante que asesina tan educadamente.

Estoy contenta de no ser como tú.

La felicidad es una tristeza emancipada
que acabó aliándose con el mar,
es el amor que se desborda porque sobra,
es la dulzura que invita… que sabe… acecha…

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario